No era necesario que lo pensara, no era necesario que lo dijera, sólo era necesario que lo sintiera, pero... ¿qué era lo que tenía que sentir? No, no era esa presión en el pecho que se asemejaba a un infarto, no, tampoco era la lluvia que caía contra la ventana, ni el sabor intenso del té que bebía, algo se me escapaba de las manos, pero no lo sabía identificar.
Angustiada, cerré la puerta de mi habitación y puse la música a todo lo que daba, debía respirar esa oscuridad mezclada con soledad y dejar que esas lágrimas confusas se desliguen de mis ojos.
¿Qué fue lo que falló? dos minutos antes todo era hermoso, color de rosas, si a bien tienen, y ahora sólo es un torbellino de cosas que hace que quiera gritar.
Ya no quería hacer lo que le gustaba, ni seguir con lo que había empezado.
Un montón de escusas y palabras tiernas me pusiecieron el jaque, las piernas flaquearon y la armadura se resquebrajó.
"Sólo soy una chica frágil, escondida dentro de una apariencia ruda, que no sabe lo que quiere, lo que piensa, lo que hace, ni lo que siente".
Se veía fácil, parecía un juego de niños, más sólo era una fachada ¿la gente podía sentirse engañada? ¿la gente podía sentirse herida? Si, podían.
"¿Cuáles verdades son mentiras?¿ cuáles mentiras son verdades? No creo que pueda averiguarlo, sólo quiero volver a lo que era, al día de ayer cuando desperté y no tenía dudas, cuando todo estaba claro y nada, nada podía destruir mi coraza.
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