Sus canciones son un deseo de libertad constante.
Con esas palabras estoy dispuesta a empezar a escribir, pero ¿serán las correctas? Digo no tengo ni la menor idea de lo que saldrá de esto. Estoy aquí en un lugar a las afueras de la ciudad, muriendo de frío, junto al fuego, mirando como el gato le roba calor al perro metido en su cama, escuchando los aullidos del viento que hace a la niebla arremolinarse sobre el jardín.
Me quedo pegada un minuto, pensando en la inmortalidad del cangrejo, cruzo una palabra con mi mamá que va rumbo de la cocina hacia su habitación, miro el reloj y me doy cuenta que no fue sólo un minuto, sino treinta…
La casa se queda en penumbras, y el fuego en la chimenea queda reducido a unas pocas brasas. Sigo esperando que la capacidad creadora descienda sobre mí, como un milagro divino, pero nada, seguiré escribiendo, aunque sean sólo un montón de bobadas.
Vuelvo a mirar al gato, Filippo es su nombre, y no dejo de pensar en las ganas que me dan de comérmelo, es tan tierno, pero recurro a mi conciencia humana y me hago notar que aún mi locura no ha llegado a ese nivel, o sea, no creo que me comería un gato, al menos no a sabiendas…
Releo las palabras con las que empecé esta ridícula cruzada y no tienen relación alguna con el desarrollo de esto, a ver si trato de recordar a que venían, no puedo, quizás más adelante, por el momento sigamos.
“Fiore, deja al pobre pippo” son las palabras que pienso en gritarle a la perra-mascota que acaba de hacer su aparición a escena, viendo como ella trata de despertarlo para jugar, más el inteligente animal advierte mi mirada acusadora y fielmente se acerca a mi piernas y se recuesta un momento, creo que está por diez minutos, poco más, poco menos y decide que yo no soy la compañía adecuada para ella y se marcha.
Maldición, llevo cuanto rato sentada aquí, reca… de frio y ni siequiera soy capaz de completar una página de word. Acotación a parte tal vez deba desistir e irme a dormir, pero no,no quiero.
Es curiosamente cautivante (por no poner la primera palabra que se me vino a la cabeza, creo que se llevaría a malos entendidos, por lo que opté por un sinónimo más suave) cuando el ser humano deja al descubierto su naturaleza masoquista. Por favor no pensemos en látigos y cuerina, juegos de esposas y velas ardientes, eso es de mal gusto, bueno, ya ni tanto, pero para el momento no aplica, lo que estoy tratando de decir, es que teniendo la deliciosa opción (mmm, nuevamente usando palabras que se malentienden) de meterme en mi acogedora camita me quedó aquí en el living tiritando junto a los vestigios de lo que fue un suntuoso fuego.
El gatito… ya basta de mirar al gato, déjalo dormir en paz.
Camino, estiro las piernas, doy vueltas, me concentro en el mueble caoba del rincón, es lindo, miro sus tres espejos y me admiro en cada uno de ellos (si, egocéntrica), cada espejo una nueva mirada, me da risa, comienzo a reír, pero suprimo la carcajada, el resto duermo, y debo respetar su sueño.
Y hablando de sueño, el otro día tuve uno bastante simpático con el gato, no, es broma, ya dejo de joder con el felino. Duerme tranquilo amor. De regreso al sueño, era bastante gracioso, no es cierto, era angustiante, tanto así que cuando desperté estaba totalmente agotada y no era capaz de ni levantarme. Llámenlo flojera, también lo adjudiqué a eso al principio, pero los recuerdos del sueño durante el transcurso del día me hizo reconsiderarlo. Bien en este momento no me acuerdo de que iba exactamente, es como de esos recuerdos reprimidos que uno tiene, de esos que te trauman y finges olvidar, pero en realidad están latentes siempre y te asaltan cuando menos te lo esperas y mellan en tu subconsciente y te dejan loquito… olviden eso, sólo fue un descontrol momentáneo.
Con algo iba a empezar este nuevo párrafo ¿así se llaman esos bloques de oraciones, verdad? Mira que, ya ni me acuerdo. En fin, como iba diciendo, se me hizo una laguna mental intentando recordar el sueño ese, así que no se de que hablar aquí. Parece que iba a volver intentar de explicar la frase que generó esto, pero ya me di cuenta que es inútil.
Ni me había dado cuenta que iba a por las dos páginas y medias, en todo caso es fácil llenarlas si revisamos la cantidad de tonteras que he escrito. Nuevamente le perdí el hilo a todo esto, creo que por fin Morfeo ha dejado caer su hechizo sobre mí, me estoy quedando dormida frente a la pantalla. Me voy a ir a dormir…
No, creo que no, llegó mi madre y me pide que la acompañe mientras termina de estudiar “me estaba durmiendo en la cama” me dice, así que en este momento la escucho hablar de la “etapa contemplativa”. Lo que me hace pensar en el día, bueno no le vamos a poner nombre porque ya no estoy pensando, en fin el quid del asunto es que estaba en la micro y miraba por la ventana y me dije a mi misma “ misma creo que estas en la etapa contemplativa de la vida” que burrada más grande, lo pensé sólo porque miraba embobada el paisaje que nos brinda nuestra capital (calles, graffittis varios, gente abrigada caminando rápido y uno que otro perro callejero), definitivamente más que deprimente, aunque eso depende del enfoque que tenga tu “etapa contemplativa”… en realidad no se si es a eso a lo que se refiere.
“Etapa precontemplativa es la duda” o algo así dijo mi mamá. Ya no la sigo más, me perdí en un mar de palabras que salen como dardos de mis dedos.
Ok, hablemos de mi ¿así sin mas? Si, así tal como salió el tema, directo a la vena sin anestesia. Entonces dime ¿cómo estas? Bien, gracias ¿y tú? Yo soy quien hace las preguntas aquí, tú sólo limítate a contestar, ¿de acuerdo? Si, “no problem”. Continuemos ¿tienes hambre? No, para nada hoy comí hasta reventar, como nunca antes. ¿Tienes frío? Si, mucho. ¿Qué te gusta hacer?¨Leer, es obvio. Interesante ¿lees algo ahora? Si, La torre oscura de Stephen King. ¿De qué va? Es complicado. Eso no es una trama. Léelo si quieres saber, pero compra el tuyo, yo no te lo prestaré. Egoísta. Si mucho, gracias. Déjemos la entrevista hasta aquí. Totalmente de acuerdo. Pero antes, sácame de una duda… No, no quiero …
Que curiosa que salió mi conciencia, siempre poniéndome en aprietos y hablando leseras y, como siempre la dejo con sus dudas intactas.
Yahoo! Tercera página ya ¡cómo corre el tiempo! Pero tendré que contentarse con esto por ahora, porque definitivamente me estoy muriendo aquí, más tarde me referiré a … se me olvidó que era lo que seguía a continuación.
miércoles, 28 de julio de 2010
viernes, 23 de julio de 2010
Pathetic girl!
No era necesario que lo pensara, no era necesario que lo dijera, sólo era necesario que lo sintiera, pero... ¿qué era lo que tenía que sentir? No, no era esa presión en el pecho que se asemejaba a un infarto, no, tampoco era la lluvia que caía contra la ventana, ni el sabor intenso del té que bebía, algo se me escapaba de las manos, pero no lo sabía identificar.
Angustiada, cerré la puerta de mi habitación y puse la música a todo lo que daba, debía respirar esa oscuridad mezclada con soledad y dejar que esas lágrimas confusas se desliguen de mis ojos.
¿Qué fue lo que falló? dos minutos antes todo era hermoso, color de rosas, si a bien tienen, y ahora sólo es un torbellino de cosas que hace que quiera gritar.
Ya no quería hacer lo que le gustaba, ni seguir con lo que había empezado.
Un montón de escusas y palabras tiernas me pusiecieron el jaque, las piernas flaquearon y la armadura se resquebrajó.
"Sólo soy una chica frágil, escondida dentro de una apariencia ruda, que no sabe lo que quiere, lo que piensa, lo que hace, ni lo que siente".
Se veía fácil, parecía un juego de niños, más sólo era una fachada ¿la gente podía sentirse engañada? ¿la gente podía sentirse herida? Si, podían.
"¿Cuáles verdades son mentiras?¿ cuáles mentiras son verdades? No creo que pueda averiguarlo, sólo quiero volver a lo que era, al día de ayer cuando desperté y no tenía dudas, cuando todo estaba claro y nada, nada podía destruir mi coraza.
Angustiada, cerré la puerta de mi habitación y puse la música a todo lo que daba, debía respirar esa oscuridad mezclada con soledad y dejar que esas lágrimas confusas se desliguen de mis ojos.
¿Qué fue lo que falló? dos minutos antes todo era hermoso, color de rosas, si a bien tienen, y ahora sólo es un torbellino de cosas que hace que quiera gritar.
Ya no quería hacer lo que le gustaba, ni seguir con lo que había empezado.
Un montón de escusas y palabras tiernas me pusiecieron el jaque, las piernas flaquearon y la armadura se resquebrajó.
"Sólo soy una chica frágil, escondida dentro de una apariencia ruda, que no sabe lo que quiere, lo que piensa, lo que hace, ni lo que siente".
Se veía fácil, parecía un juego de niños, más sólo era una fachada ¿la gente podía sentirse engañada? ¿la gente podía sentirse herida? Si, podían.
"¿Cuáles verdades son mentiras?¿ cuáles mentiras son verdades? No creo que pueda averiguarlo, sólo quiero volver a lo que era, al día de ayer cuando desperté y no tenía dudas, cuando todo estaba claro y nada, nada podía destruir mi coraza.
lunes, 5 de julio de 2010
Sueños de porcelana
Mil sueños revolotean sobre la tierra, como mariposas, entre ellos surgió el mío:El de una marioneta rota y un músico vestido de bufón.
Sólo eramos tu y yo, una muñeca y un payaso en esa blanca y luminosa habitación.
Sin verlo, sabía que sus ojos flotaban sobre una partitura inconclusa que, sólo estaba en su memoria. Sus dedos,como blancos bailarines de vals, pisaban las teclas con seguridad.
Y así fue como el chico cayó en un profundo ensueño, guiado por su nostálgica melodía. Sin pensarlo, yo caí con él.
Sentada en mi rincón, vi al muchacho volverse hombre y su melodía tornarse eterna.
Los años pasaron y un negro carnaval irrumpió en el salón, entre las cenizas que dejaron las llamas de esas frías antorchas, vi surgir uno tras otros, numerosos rostros, y a mi amado bufón ser arrancado de su piano.
La estancia se llenó de silencio y su luz se apagó, las rosas se marchitaron y sus petalos besaron el polvo del enmohecido piano. La luna, me evocó esas cuencas plateadas que jamás me miraron, su velo azulado trajo consigo su recuerdo en un sueño irreal donde él volvía a tocar, mientras que yo toda de porcelana parecía sonreir.
Sólo eramos tu y yo, una muñeca y un payaso en esa blanca y luminosa habitación.
Sin verlo, sabía que sus ojos flotaban sobre una partitura inconclusa que, sólo estaba en su memoria. Sus dedos,como blancos bailarines de vals, pisaban las teclas con seguridad.
Y así fue como el chico cayó en un profundo ensueño, guiado por su nostálgica melodía. Sin pensarlo, yo caí con él.
Sentada en mi rincón, vi al muchacho volverse hombre y su melodía tornarse eterna.
Los años pasaron y un negro carnaval irrumpió en el salón, entre las cenizas que dejaron las llamas de esas frías antorchas, vi surgir uno tras otros, numerosos rostros, y a mi amado bufón ser arrancado de su piano.
La estancia se llenó de silencio y su luz se apagó, las rosas se marchitaron y sus petalos besaron el polvo del enmohecido piano. La luna, me evocó esas cuencas plateadas que jamás me miraron, su velo azulado trajo consigo su recuerdo en un sueño irreal donde él volvía a tocar, mientras que yo toda de porcelana parecía sonreir.
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