Caminar... era lo único que pensaba mientras recorría furioso las calles.
20 minutos más tarde, despierta de su trance, y ve un parque, desconocido.
Las hojas de los árboles están desparramadas y secas en el suelo, mira hacia el cielo gris, que le escupe suaves gotas en su rostro.
Su rabia se esfuma, ya ni siquiera recuerda el porque de ésta, se sienta en el húmedo césped y se apoya en un tronco. Desde su ubicación, a la distacia aprecia un grupo de personas que corre para refugiarse de la lluvia, un nido de aves, un perro ladrando a la inmensidad del mundo.
En su divagación deja pasar los segundos, los minutos, las horas. Ya nada lo perturba.
Abre los ojos, la noche ha caído y la lluvia lo ha purificado.En paz se levanta, ya es hora de regresar a casa.
Mira a todos lados, está perdido, no sabe regresar.
Cierra sus ojos y vuelve, simplemente a caminar.
1 comentario:
Está perdido, no sabe regresar.
Esas vueltas de la vida, me tienen acá.
No sé muy bien por qué estoy escribiendo esto, pero en fin..
Tú sabes,
Camilo.
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