"Esta es la historia de una niña que quería alcanzar las estrellas, que quería nadar en las profundidades marinas y saltar a la infinidad de un acantilado, todo al mismo tiempo. Esta es la historia de una niña que tenía sueños.
Los años corrieron y la niña se fue dando cuenta que estaba atrapada en una celda llamada realidad, en la cual no había espacio para las ilusiones. "No puedes" era la frase constante, recurrente de todos para todos, pero ella seguía manteniendo sus esperanzas guardadas en una caja en lo más profundo de su habitación.
Todas las tardes se sentaba y abría el cofre del que sacaba los colores mas maravillosos, cuentos de hadas y sus alas para volar.
Al pasar el tiempo la caja se hacia cada vez más pequeña, algunos cuentos había desaparecido y los colores ya no tenían su misma intensidad, las flores olían a nada y se deshacían como hojas secas, a pesar de esto la niña no lo notaba porque cada vez miraba menos dentro de la cajita, cada día se apartaba más y más de sus sueños y se volvía una persona fría y automática, hacia lo que le decían que hiciera.
En las noches antes de dormir, debía ponerse un casco con el cual controlaban sus sueños y los sentimiento y emociones no apropiados eran suprimidos para evitar cualquier brote de pensamiento libre que pudiera originar una revolución.
Un día, mientras se preparaba para irse a la cama se detuvo frente al espejo y escrutó con la mirada su reflejo, le asustó lo que vió, sus ojos se habían opacado, no había sonrisa, sino una blanca y delgada línea donde se suponía estaban los labios. Ya no era la niña pequeña de rostro radiante.
Entró en su cuarto y buscó, bajo de la cama había una diminuta cajita volcada y con la tapa abierta, la tomó en sus temblorosas manos, temiendo lo que podía encontrar en ella. Entre el polvo localizó unas alas rotas y bajo ellas un trocito de arcoiris. Los abrazó y contempló con ternura, no todo estaba perdido, sólo necesitaría cinta adhesiva, papel y un pincel.
Regalaría alegría a través de los colores de sus pinturas, daría vida a sus personajes al escribir los cuentos de hadas que imaginaba al anochecer, llenaría los ambientes de música que relajara y que invitara a la creatividad. No dejaría de lado sus sentimientos y no suprimiría sus emociones porque alguien mas se lo exigía. El "no puedo" no existiría, el ensayo y error regiría su vida. Todo eso pensaba mientras que con paciencia revivía un mundo que creía perdido y olvidado."
No era un cuento, era mi propia historia lo que quería mostrar. Yo anhelo sueños que no sean de papel, sino que sólidos como roca. Creo que no hace mal un poco de irrealidad y fantasía. No quiero tener miedo, ni estar insegura. Sólo necesito que creas en mi y que me dejes volar con mis propias alas...