martes, 19 de enero de 2010

Dualidad insestuosa

Cuando no podía dormir, y estaba sola en aquella oscura habitación, me sentaba en la ventana y con mis ojos vacíos buscaba la endemoniada luna, la disfruté mientras su luz,caricia de hielo, aún refulgaba mortecina en la inmensidad.
Bajé la mirada, y me econtré con el espejo, más los ojos que se reflejaban no eran los míos, aún siendo mi cara. Temí en el primer instante, tras notar que no era mi imaginación. Cerré los ojos un momento, cuando los abrí mi reflejo me estaba mirando con ansias, extendí mi brazo hasta tocar la pared que nos separaba, cuando nuestras manos se juntaron, sonrío. Un rayo helado recorrío mi cuerpo en una fracción de segundos.
¿Quién eres?
No hubo respuesta, sólo esa mirada que comenzaba a desesperarme.
¡Habla, di tu nombre! Explotó en una carcajada juguetona, su voz... maldición, no era la mía, se asemejaba, pero era evidentemente más ronca.
"Eres realmente encantadorá cuando te exaltas". Volvió a reir, suave y cantarinamente. " Te esperé tanto, estuve mucho tiempo encerrado en esa oscura cajita de tu mente. Anhelaba conocerte"
¿Qué eres?
Estaba realmente asustada.
"No temas amada, no vez que mis ojos son los nuestros y tu boca es la nuestra. Aquella que ansío".
Retrocedí, le di la espalda, era suficiente y no quería oír más, definitivamente había cruzado el límite de la razón.
"No me des la espalda, esto no es un juego"
¿Y qué es? No puede ser, sino un engaño provocado por la falta de sueño
"Piensa lo que quieras, pero en el fondo sabes que somos una dualidad, el yin y el yang o como quieras llamarlo. Somos lo mismo y a la vez distinto. Y esa es la verdad"
Ahora fue mi risa la que se escuchó. Definitivamente esto es un sueño, debí de haberme quedado dormida... jajjaja
"Bien sabes que no, y ahora querida mía...mírame"
No
"Házlo"
No, lárgate
"No puedo, te acompañaré siempre. Estamos predestinados, seremos compañeros y amantes de por vida"
Estas enfermo. Yo estoy enferma.
" Si, no, no, si. Que terrible es acertar cuando no te gusta la verdad."
Cerré mis ojos, con fuerza y me voltié de cara a él, sentí mis lágrimas y escuchaba su risa. Enfrenté sus ojos, que eran los míos, pero no estaban vacíos, brillaban de emoción, de lujuria enfermiza.
Esto es una maldición.
"Así es...una maldición entre gemelos"