La nieve describía círculos al caer en el albo suelo de los países del norte. Corría el año 1333 de esta era, y desde una ventana en lo alto de un castillo,
Presenciaba el camino recorrido en la huida de la mujer que amé.
Todo esto tiene una explicación. He vivido quince años escondiendo la verdad acerca de quién soy. No sé si fue una maldición de los dioses o mera travesura sucia del destino, pero desde esa tibia noche de verano mi vida se tornó muy compleja.
La luna llena, alba y pulcra, se reflejaba en el agua. Yo estaba perdido, sin rumbo, y la soledad comenzaba a relucir: ni un alma transitaba por el bosque. Me dio miedo, un sonido a lo lejos rasgó el velo silencioso de aquella noche: un agudo y ensordecedor aullido de lobo.
Entre las sombras de los árboles un animal colosal surgió, el temor no permitió que mis piernas reaccionaran, la bestia aulló nuevamente de manera macabra y a una velocidad asombrosa se lanzó sobre mí.
Después de eso no recuerdo nada más. Desperté tres días más tarde con un gran vendaje que me cubría el brazo izquierdo y buena parte del abdomen, por lo que deduje que el lobo me había mordido.
Las consecuencias de ese instante fugaz marcaron mi vida durante los 10 años posteriores; ya que con cada luna llena, mi cuerpo experimentaba una metamorfosis: me transformaba en una especie de lobo, de mayor tamaño que los normales en edad adulta. La primera vez que esto ocurrió fue una noche de principio de otoño, mi madre falleció por mi culpa. Mi padre mandó forjar una jaula de hierro, la cual fue ubicada en el sótano, donde dos veces al mes era encerrado para que no pudiera dañar a nadie más.
Años más tarde, en el baile de mi decimosexto cumpleaños, mi padre planeaba encontrar a la joven que convertiría en mi esposa, lo cual yo jamás pensé que fuera posible, pues ¿quién querría casarse con un licántropo como yo?
La festividad transcurrió con normalidad y, como era de esperar, ninguna de las muchachas que me fueron presentadas atrajo tanto mi atención, como una joven de cabellos castaños con unos ojos que me recordaron el mar, ya que su color verde turquesa era capaz de maravillar a cualquiera y su mirada era fuerte y decidida, como el mar encabritado en una tormenta furiosa y despiadada. Durante unos meses la visité en su palacio, la invitaba a pasear, me comenzaba a enamorar de ella, pero como nada dura para siempre: un día se embarcó a mares lejanos con su familia.
Mi padre calló enfermo, víctima de una extraña y desconocida enfermedad, y al poco tiempo dejó de existir. Mi vida no podía estar más vacía, provocando en mí cambios de ánimo bastante fuertes. En uno de esos arrebatos anímicos, destrocé mi habitación, y, enceguecido de furia, despedí a algunos sirvientes; el resto, por temor, huyó.
Pasó el tiempo, una eternidad para mí, y noté que la vida me volvía a sonreír. Recorriendo la costa tuve la extraña y esperanzada sensación de ver a una joven de cabello castaño y ojos como el mar; me acerqué para asegurarme, y ahí estaba ella, tal como hace ocho años, tan bella y refinada. Le hablé y ella me miró. El reencuentro fue maravilloso.
En esa misma semana le pedí nupcias, ella aceptó, pero antes yo debía confesarle mi gran verdad. Si ella me iba a amar por toda mi vida, debía hacerlo a sabiendas de quién era yo realmente. Decidí contarle una tarde mientras caminábamos por el borde del lago, pero ella no me creyó, lo cual me amargó el alma. Quise contactar a algunos de los antiguos criados del castillo para que le convencieran, pero nadie acudió a mi llamado. Sin otra alternativa, el día más frío de todo el invierno, la llevé al sótano. Cuando la luna ya estaba en posición, me introduje en la jaula a la cual la luna iluminaba y, entre sus gritos de horror y los míos de dolor, me transformé en la bestia. Vi sus ojos humedecerse, traté de hablar pero de mi boca sólo un gruñido salió, y ella escapó despavorida. La platinada esencia de la luna reflejó mi sombra e iluminó las lágrimas, que por primera vez en mi forma animal, pude derramar.
miércoles, 29 de abril de 2009
viernes, 24 de abril de 2009
still you don't answer
¿Qué es lo que puedes ver a través de tus ojos de cristal?
Dime ¿qué es?
¿sueños tal vez?
¿por quién tu corazón suspira?
¿tu dulce boca será mia?
No lo sé.
Las palabras giran y giran
en mi lengua, en mi boca
buscando la forma correcta de salir.
¿Qué es esto que siento?
Dime ¿qué pasa?
¿Amor tal vez?
Aguardo un momento...
Me quedo en silencio...
Te miro a lo ojos...
Y aún tu no me respondes...
Dime ¿qué es?
¿sueños tal vez?
¿por quién tu corazón suspira?
¿tu dulce boca será mia?
No lo sé.
Las palabras giran y giran
en mi lengua, en mi boca
buscando la forma correcta de salir.
¿Qué es esto que siento?
Dime ¿qué pasa?
¿Amor tal vez?
Aguardo un momento...
Me quedo en silencio...
Te miro a lo ojos...
Y aún tu no me respondes...
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