Los ojos de David Leppington * resplandecieron cuando este se detuvo en el marco de la puerta, la asustada muchacha que yacía en la cama palideció aún más, si eso era posible, la imagen del hombre parado en la puerta de su habitación era algo completamente improbable , pero estaba ahí, no podía negarlo, David caminó junto a su cama, ella se fingió dormida, y esperó a que todo ocurriera, su corazón latía descontrolado, con excitada emoción se mantuvo inmóvil, le pareció eterno el tiempo transcurrido entre el acercamiento de Leppington a su cama y el momento en que él, con sus frías manos, busco en la oscuridad su cuello inocente, los dientes blancos de David brillaron cuando la sonrisa de triunfo se dibujo en su cara, ella tembló, el vampiro acercó su boca al cuello de la chica...
-¡MIERDA! esos sueños otra vez- despertó agitada.
Leppington había aparecido en todos sus sueños durante ese verano, no podía quitar el hechizo de aquel personaje de libro.
Tocó su cuello, aún respirando agitadamente, se sorprendió al descubrir la presencia de sangre seca al rededor de dos pequeños orificios.
(* David Leppington,"el ejercito de las sombras" Simon Clark, 2005)