miércoles, 23 de julio de 2008

¿ quién escribe?

La casa estaba más que abandonada... olvidada en el más recondito lugar de la red...
hay que quitarle el polvo, hacer que reviva...
Muy bien, no tengo nada que decir, nada que poner... mis archivos están agotados, la tinta se terminó y la pluma se rompió.


-Ok, tratemos de escribir algo, quieres PsIcK...
- Sebastian, eres un imbécil.
- Gracias, muy amable, pedazo de...
- cuida tu boca desgraciado...
- No me llames así, hijo de...
- Tus modales... en fin dime ¿ qué mierda quieres escribir?
- No sé, algo interesante, que no sea estúpido, ni, ya sabes, incoherente...
- ¿ Entonces que haces escribiendo esto?
- yo no lo escribo, lo haces tu
- con un demonio, eres tu...
- deja de escribir basura
- ¿ Qué hacen?
- Ana!
- Vuelve a su mente PsIcK, y tu a mi mente Sebastian.
- eras tu la que escribías?
- No, algún otro debe ser... yo no escribo esta clase de idioteces... ¿ quién es?
-...

-Esto no tiene ni pies ni cabeza, quien sea el maldito que está escribiendo, que deje de hacerlo, tengo una pequeña reputación que cuidar...

viernes, 4 de enero de 2008

Sueño con David

Los ojos de David Leppington * resplandecieron cuando este se detuvo en el marco de la puerta, la asustada muchacha que yacía en la cama palideció aún más, si eso era posible, la imagen del hombre parado en la puerta de su habitación era algo completamente improbable , pero estaba ahí, no podía negarlo, David caminó junto a su cama, ella se fingió dormida, y esperó a que todo ocurriera, su corazón latía descontrolado, con excitada emoción se mantuvo inmóvil, le pareció eterno el tiempo transcurrido entre el acercamiento de Leppington a su cama y el momento en que él, con sus frías manos, busco en la oscuridad su cuello inocente, los dientes blancos de David brillaron cuando la sonrisa de triunfo se dibujo en su cara, ella tembló, el vampiro acercó su boca al cuello de la chica...
-¡MIERDA! esos sueños otra vez- despertó agitada.
Leppington había aparecido en todos sus sueños durante ese verano, no podía quitar el hechizo de aquel personaje de libro.
Tocó su cuello, aún respirando agitadamente, se sorprendió al descubrir la presencia de sangre seca al rededor de dos pequeños orificios.


(* David Leppington,"el ejercito de las sombras" Simon Clark, 2005)