Caminó por las siniestras calles de la ciudad, se quedó mirando la nada, más, buscaba en la oscuridad alguna imagen familiar, o algo que indicara que no se había vuelto completamente loco…
El recuerdo del último año en prisión lo invadía con recurrentes visitas, deseaba más que nunca erradicar esa pesadilla vivida en carnes y caminar, sentir el aire fresco de la ciudad costera, pero sobre todo, respirar lo que se le llamaba libertad.
Todo le parecía diferente a como lo había dejado, pero en verdad nada había cambiado, la naturaleza seguía tomando sus formas, las hojas eran verdes, el cielo azul, y el cemento gris, todo estaba en su cabeza que distorsionaba la realidad otorgándole colores uniformes y relieves inexistentes, pensó que los años de oscuridad tras las rejas habían estropeado sus ojos, llenado de polvo sus cuerdas vocales y sus oídos se habían vuelto más sensibles que antes, todo sonido lo inquietaba.
Abrió los ojos, estaba sentado en su antigua silla, en el pórtico de su casa, de la cual no se había movido en 26 años.
Su mente le jugaba demasiadas malas pasadas, había olvidado que vivía atormentado por sus recuerdos.
...[*Su prisión fueron un matrimonio a la fuerza por un hijo indeseado, una enfermedad Terminal de lento avance y una soledad que hacía que todo lo demás se olvidara.*]...